Hoy aprendes a hacer tu propio abono en casa. Sin malos olores y en un balde común.

Es una forma sencilla de aprovechar los restos de la cocina y darle alimento a tus plantas. El secreto para que no huela mal es el equilibrio. Necesitas un balde grande con algunos agujeros en el fondo y en los lados, para que respire.

La mezcla correcta es la clave:

  1. Por cada parte de restos “verdes” y húmedos (cáscaras de fruta, restos de verdura, yerba mate o posos de café), tienes que añadir dos partes de material “seco”.
  2. El material seco puede ser cartón de huevos roto en pedazos, hojas secas del jardín, papel de periódico en tiritas o aserrín.
  3. Cada vez que añadas restos verdes, cúbrelos con una capa del doble de material seco. Esto evita los olores y los mosquitos.

Una vez por semana, remueve todo con un palo para que entre aire.

Lo más importante es lo que NO debes echar NUNCA. Justo esto es lo que causa el mal olor:

  • Nada de carne, pescado o huesos.
  • Nada de productos lácteos como queso o yogur.
  • Nada de aceites, grasas o comidas ya cocinadas.

En unas semanas, tendrás un abono oscuro y con olor a tierra mojada, listo para tus macetas. 🌱

Esta lección se publicó el 17 de agosto de 2026 en la página de Facebook de Tender la Mano. Aquí queda guardada para que puedas volver a leerla cuando quieras.