A todos nos llega de vez en cuando un mensaje que nos hace dudar. Un aviso del banco, una notificación de un paquete, un premio inesperado... A veces, detrás de estos mensajes se esconde un intento de estafa para robarnos información personal, como las contraseñas o los datos de la tarjeta. A esta técnica de engaño se la conoce como “phishing”, una palabra que suena como “pescar” en inglés, porque eso es lo que intentan: pescar nuestros datos.
La buena noticia es que, con un poco de atención, puedes aprender a reconocer estas trampas antes de caer en ellas. Esta guía te enseñará, paso a paso y con calma, a qué señales debes prestar atención para navegar por internet y usar tu teléfono con más seguridad y tranquilidad.
¿Qué es un mensaje de estafa o “phishing”?
Imagina que un desconocido llama a tu puerta vestido de cartero, con un paquete que no esperas, y te pide que le pagues una pequeña cantidad para entregártelo. Dudarías, ¿verdad? Mirarías su uniforme, el paquete, le harías preguntas... Un mensaje de estafa o phishing es exactamente lo mismo, pero en el mundo digital.
Es un correo electrónico, un mensaje de texto (SMS) o un mensaje de WhatsApp que se hace pasar por una empresa o una persona de confianza. Su objetivo es que hagas clic en un enlace o que descargues un archivo para robarte información valiosa.
Pueden intentar quedarse con:
- Contraseñas del correo o de redes sociales.
- Números de tu tarjeta de crédito o de tu cuenta bancaria.
- Tu número de documento de identidad u otros datos personales.
Saber identificarlos es la mejor protección.
Las cuatro señales clave para reconocer una trampa
Los estafadores suelen cometer los mismos errores. Si aprendes a buscarlos, te será mucho más fácil descubrir el engaño. Piensa en esto como una pequeña lista de comprobación que puedes repasar cada vez que recibas un mensaje sospechoso.
Fíjate en quién te lo envía (el remitente)
Esta es la primera y más importante señal. Aunque el nombre que veas parezca el de tu banco o el de una tienda conocida, la dirección real puede ser otra. Tómate un segundo para revisarla.
- En un correo electrónico: Toca o haz clic sobre el nombre del remitente para que se muestre la dirección de correo completa. Una dirección oficial de un banco, por ejemplo, nunca terminará en “@gmail.com” o “@hotmail.com”. La dirección falsa suele contener el nombre de la empresa, pero mezclado con otros números o palabras raras. Por ejemplo:
- Falso: “Banco Principal <soporte.urgente123@ayuda-clientes.net>”
- Verdadero: “Banco Principal <notificaciones@bancoprincipal.es>”
- En un mensaje de texto (SMS) o WhatsApp: Desconfía de los mensajes que llegan de un número de teléfono que no conoces, sobre todo si te pide hacer algo con urgencia. A veces, en lugar de un número, aparece el nombre de una empresa. Aun así, no te fíes ciegamente. Las empresas serias raramente te pedirán datos sensibles por esta vía.
- En un correo electrónico: Toca o haz clic sobre el nombre del remitente para que se muestre la dirección de correo completa. Una dirección oficial de un banco, por ejemplo, nunca terminará en “@gmail.com” o “@hotmail.com”. La dirección falsa suele contener el nombre de la empresa, pero mezclado con otros números o palabras raras. Por ejemplo:
Desconfía de la urgencia y el miedo
Los estafadores quieren que actúes rápido, sin pensar. Por eso, sus mensajes suelen crear una sensación de alarma, de urgencia o de una oportunidad única que se acaba pronto. Si lees frases como estas, enciende todas las alertas:
- “Su cuenta será bloqueada en 24 horas si no verifica sus datos”.
- “Hemos detectado actividad sospechosa. Inicie sesión inmediatamente”.
- “Ha ganado un premio. ¡Reclámelo antes de que expire!”.
- “Su paquete está retenido en la aduana. Pague una pequeña tasa para liberarlo”.
Una empresa seria o una administración pública nunca te presionará de esta manera para asuntos importantes. Siempre te darán tiempo para actuar y te ofrecerán varias formas de contacto seguras.
Busca errores en la escritura
Muchas de estas estafas se envían de forma masiva y automática desde otros países. Por eso, es muy común que contengan faltas de ortografía, errores de gramática o frases que suenan extrañas, como si estuvieran mal traducidas.
Lee el mensaje con atención. ¿Hay palabras sin tildes? ¿Faltan o sobran signos de puntuación? ¿La forma de expresarse es demasiado informal o, al contrario, extrañamente formal? Las comunicaciones de empresas reales suelen estar revisadas y bien escritas.
Revisa los enlaces y los archivos adjuntos SIN ABRIRLOS
El objetivo final del estafador es que hagas clic en su enlace trampa o que abras un archivo infectado. Nunca hagas clic en un enlace de un correo o mensaje sospechoso. Por suerte, hay una forma de ver a dónde te lleva un enlace sin necesidad de pulsarlo.
- En el ordenador: Sin hacer clic, mueve el cursor del ratón y déjalo quieto encima del enlace durante un par de segundos. En una esquina de la pantalla (normalmente abajo a la izquierda) aparecerá una pequeña caja con la dirección web real. Si no coincide con la página oficial de la empresa o ves un nombre raro, es una trampa.
- En el teléfono o la tableta: Mantén el dedo pulsado sobre el enlace durante un par de segundos, sin levantarlo. Aparecerá una ventanita que te muestra la dirección completa a la que te lleva. Léela con calma. Si no te fías, cierra esa ventana tocando en cualquier otra parte de la pantalla.
En cuanto a los archivos adjuntos, la regla es simple: si no esperabas un archivo de esa persona o empresa, no lo abras. Podría contener un virus que dañe tu dispositivo o robe tu información.
Ejemplos de estafas muy comunes
A continuación te mostramos algunos ejemplos reales para que te familiarices con su aspecto.
La estafa del paquete
“Servicio de Correos: Su paquete con número ES84729194 no ha podido ser entregado por falta de datos en la dirección. Por favor, actualice su información aquí para recibirlo: [enlace sospechoso]”
La estafa del banco
“Banco XYZ: Se ha iniciado sesión en su cuenta desde un dispositivo desconocido. Si no ha sido usted, verifique su identidad de inmediato en el siguiente enlace para evitar el bloqueo de su cuenta: [enlace sospechoso]”
La estafa del familiar en apuros (por WhatsApp)
“Hola abuela, soy yo. Perdí el móvil y te escribo desde el teléfono de un amigo. ¿Podrías hacerme una transferencia? Es urgente, luego te explico. Este es mi nuevo número, guarda el contacto.”
En este último caso, la mejor defensa es la calma. Llama al número de teléfono de siempre de tu familiar para confirmar. Lo más probable es que no sepa nada del asunto.
¿Qué hago si recibo uno de estos mensajes?
Si has identificado un mensaje como una posible estafa, o simplemente tienes dudas, sigue estos pasos:
- Respira hondo. No hay ninguna prisa. El sentimiento de urgencia es parte del engaño.
- No hagas clic en ningún enlace ni descargues ningún archivo.
- No respondas al mensaje. Contestar les confirma que tu número de teléfono o correo está activo, y podrían enviarte más estafas.
- Bórralo directamente. Puedes marcarlo como correo no deseado o spam antes de eliminarlo.
- Si tienes dudas, verifica por otro lado. ¿El mensaje dice ser de tu banco? No uses el enlace del mensaje. Cierra el mensaje, abre tu navegador de internet y escribe tú mismo la dirección de la página web de tu banco. O mejor aún, llama al número de teléfono que aparece en el reverso de tu tarjeta. ¿Dice ser de una empresa de paquetería? Busca el nombre de la empresa en internet y llama a su número de atención al cliente oficial.
Lo que puedes hacer hoy mismo
- Revisa tu último mensaje de texto. Busca un SMS que hayas recibido de una empresa (de telefonía, una tienda, etc.). Mira con calma el número o el nombre del remitente. Practica la desconfianza sana.
- Habla de este tema con un familiar o amigo. Comparte lo que has aprendido. Pregúntales si alguna vez han recibido un mensaje así. Hablarlo ayuda a estar más alerta.
- Busca el número de teléfono oficial de tu banco. Encuentra el número de atención al cliente en su página web oficial o en el reverso de tu tarjeta. Guárdalo en los contactos de tu teléfono. Así, si alguna vez tienes una duda, sabrás a qué número seguro llamar.
- Practica cómo revisar un enlace sin hacer clic. Abre una noticia en una página de internet que conozcas bien. Busca un enlace dentro del texto y practica el gesto de dejar el ratón encima (en el ordenador) o de mantener el dedo pulsado (en el teléfono) para ver la dirección.
- Crea una regla personal. Por ejemplo: “Si un mensaje me pide hacer algo con urgencia, primero lo voy a consultar con mi hijo/a o voy a llamar directamente a la empresa”. Tener un plan te ayuda a no actuar por impulso.