En casa, todos hemos oído hablar de remedios que usaban nuestros abuelos. Algunos son una ayuda estupenda para molestias pequeñas del día a día. Otros, sin embargo, no ayudan o incluso pueden ser perjudiciales. En esta guía vamos a ver, con calma, cuáles son seguros y útiles. Y lo más importante: cuándo es momento de dejar el remedio casero y llamar al médico.
Una aclaración muy importante
Los remedios caseros son para aliviar síntomas leves, como un poco de tos o una digestión pesada. No curan enfermedades. Son una pequeña ayuda, no un tratamiento.
Además, es fundamental tener cuidado en estos casos:
- Si tomas medicamentos a diario: Muchas plantas o infusiones pueden afectar el funcionamiento de las medicinas. Por ejemplo, las que son para la tensión, el corazón, la circulación (anticoagulantes) o la tiroides. Antes de tomar una infusión nueva, pregúntale siempre al médico o farmacéutico que te atiende. Es una pregunta sencilla y muy importante.
- Si tienes una enfermedad crónica: Personas con diabetes, problemas de riñón o el sistema inmunitario delicado deben tener más precaución.
- En personas muy frágiles, embarazadas o niños pequeños: Lo que es seguro para un adulto sano puede no serlo para ellos.
La regla de oro es: ante la duda, pregunta siempre a un profesional de la salud.
Remedios que sí pueden ayudar con molestias comunes
Aquí tienes algunas ideas sencillas y seguras para malestares que todos conocemos.
Para la tos seca y el dolor de garganta
Una bebida tibia puede aliviar mucho la irritación.
- Calienta una taza de agua. No hace falta que hierva, solo que esté tibia o calentita.
- Añade una cucharada de miel. La miel suaviza la garganta.
- Exprime el zumo de medio limón.
- Remueve bien y bébelo despacio.
Un aviso importante: la miel no debe darse a niños menores de un año. Para los adultos, es segura.
Para una pequeña quemadura en la cocina
Si te salpica aceite o tocas algo caliente sin querer, la rapidez es clave.
- Inmediatamente, pon la zona quemada bajo el grifo de agua fría. No helada, solo fría.
- Deja que el agua corra sobre la quemadura durante al menos 10 o 15 minutos. Esto ayuda a enfriar la piel y a que el daño no sea mayor.
- Después, puedes cubrir la zona con una gasa limpia y seca, sin apretar.
Para un golpe o un moretón reciente
El frío ayuda a reducir la hinchazón y el dolor en las primeras horas.
- Envuelve unos cubitos de hielo en un paño de cocina o una toalla. Nunca pongas el hielo directamente sobre la piel, porque puede quemarla.
- Si no tienes hielo, una bolsa de guisantes congelados del congelador sirve igual de bien. Se adapta a la forma del cuerpo.
- Aplica el frío sobre el golpe durante 15 minutos.
- Después, retíralo durante otros 15 minutos para que la piel descanse.
- Puedes repetir este proceso varias veces durante las primeras 24 horas.
Para la digestión pesada o los gases
Una infusión suave después de comer puede sentar muy bien.
- Prepara una infusión de manzanilla (camomila) o de menta. Son conocidas por sus propiedades digestivas.
- Usa agua caliente, pero no hirviendo.
- Deja reposar la bolsita o las hierbas unos minutos.
- Bébela despacio, sin azúcar si es posible.
Recuerda: si tomas medicación, consulta primero si estas infusiones son adecuadas para ti.
Para la nariz tapada por un resfriado
El vapor de agua es un descongestionante natural y seguro.
- Calienta agua en una olla hasta que salga vapor. Luego, retírala del fuego.
- Coloca la olla sobre una mesa de forma segura.
- Acerca la cara con cuidado para respirar el vapor. No te acerques demasiado para no quemarte.
- Puedes ponerte una toalla por encima de la cabeza para que el vapor no se escape.
- Respira así durante 5 o 10 minutos. Ayuda a humedecer las vías respiratorias.
Mitos comunes: remedios que es mejor evitar
Algunas costumbres antiguas no son una buena idea. Es mejor conocerlas para no usarlas.
- Pasta de dientes o mantequilla en las quemaduras: No lo hagas. Estos productos pueden guardar el calor dentro de la piel y aumentar el riesgo de infección. Lo único que se debe poner es agua fría.
- Alcohol o vinagre para bajar la fiebre: Es peligroso. Frotar la piel con alcohol puede hacer que la temperatura baje muy deprisa, lo que es un susto para el cuerpo. Además, el alcohol se puede absorber a través de la piel.
- Poner un filete crudo en un ojo morado: Es un foco de bacterias. La carne cruda puede causar una infección grave en el ojo. Es mucho más seguro y limpio usar una compresa fría o una bolsa de guisantes congelados envuelta en un paño.
- Beber productos extraños: Nunca, bajo ningún concepto. Beber agua oxigenada, dióxido de cloro o cualquier producto de limpieza, aunque esté diluido, es un veneno. Puede causar daños gravísimos e incluso la muerte.
Cuándo hay que dejar el remedio y llamar al médico
Esta es la parte más importante. Un remedio casero es solo para algo leve y pasajero. Debes buscar ayuda médica profesional si ocurre cualquiera de estas cosas:
- El síntoma no mejora en dos o tres días, o incluso empeora.
- Aparecen síntomas nuevos que no tenías al principio.
- Tienes fiebre alta (más de 38.5 ºC) que no baja.
- Sientes dificultad para respirar o te falta el aire.
- Tienes un dolor fuerte en el pecho, la cabeza o el abdomen.
- Te sientes confundido, muy mareado o notas que te vas a desmayar.
- Una quemadura es grande (más grande que la palma de tu mano), tiene ampollas o la piel se ve blanca o carbonizada.
- Te has dado un golpe fuerte en la cabeza, sobre todo si has perdido el conocimiento, tienes vómitos, mucho sueño o no te comportas como siempre.
Confía en tu instinto. Si sientes que algo no va bien, es mejor consultar. Más vale una llamada de más que una de menos.
Lo que puedes hacer hoy mismo
- Revisa tu despensa. Asegúrate de tener cosas básicas como miel, limones, manzanilla o menta para una infusión.
- Prepara una bolsa de frío. Pon un paño húmedo doblado dentro de una bolsa de plástico en el congelador. Así tendrás una compresa fría lista para un golpe.
- Apunta en un papel el número de teléfono de tu centro de salud o del servicio de emergencias. Déjalo al lado del teléfono o en la puerta de la nevera, en un lugar visible.
- Lee otra vez la lista de “Cuándo hay que llamar al médico”. Compártela con la persona que te cuida o con un familiar cercano para que ambos la conozcáis.
- Si tomas alguna medicina todos los días, anota en un papel preguntar en tu próxima cita médica qué infusiones o remedios naturales puedes tomar sin peligro.